Evidentemente las fotos no dejan de ser una mera captación de momentos. Podemos hacer esto sin más o un capturar momentos especiales, llenos de emoción. Para mí el hecho de apretar el disparador de una cámara de fotos no es algo mecánico que con el paso del tiempo se ha convertido en algo vulgar y cotidiano, sino que aunque hayan pasado los años desde mi primer click con una de esas cámaras que a uno le regalan de pequeño, la acción de apretar el disparador de la cámara sigue siendo algo especial, un ritual, una «fiesta». Y no es para menos porque, aunque hoy en día podemos ver las fotografías en el momento de hacerlas, el instante sigue siendo algo mágico. 

Todos aquellos que nos hemos criado con cámaras analógicas sabemos apreciar lo que significa hacer una foto. No quiero decir que los nacidos en la era digital no lo sepan, pero hace años hacer una foto era algo muy especial y se valoraba más. Es frecuente ver a la gente hacer setenta fotos hasta conseguir el resultado que desean, lo que en fotografía se conoce como el «prueba y error». Para mí, permítame,  querido lector, la broma, esto sí que es un error pero sin prueba. Un fotógrafo de analógico puede utilizar por primera vez una cámara digital y hará la primera foto correctamente, sin necesidad de disparar cien veces hasta obtener la foto deseada. Pero no todos los fotógrafos digitales podrían tener una cámara analógica entre sus manos y hacer una foto técnicamente decente. El hecho de medir bien y obtener lo que queremos a la primera sí que es mágico, al menos para mí. 

Y de todo esto tratará este blog, emociones y situaciones en las que me he encontrado cuando he tenido que ir a realizar fotos. En ocasiones sesiones relajadas y con todo el tiempo del mundo y otras veces con tan sólo cinco minutos para tomar el retrato de una determinada persona. 

Como ya he dicho, el acto de tomar fotos es guardar instantes, congelar momentos para la eternidad, fruto de la realidad o de la ficción, que más da, pero a fin de cuentas parar el tiempo y hacer que los viajes temporales sean una realidad. Siempre hemos anhelado viajar en el tiempo y podemos hacerlo constantemente.

En las próximas entradas de este blog iré relatando algunas de mis experiencias como fotógrafo, dando algunos de mis consejos y mostrando lo que a mí me funciona para obtener esos momentos únicos que nos regala la fotografía.  ¡Hasta pronto!

María Alarcón. Actriz. ©David Benito

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